
En una noche que quedará grabada con letras de oro en la historia del fútbol sudamericano, la selección de Paraguay logró una épica clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 tras eliminar a Alemania en una dramática tanda de penales.
El encuentro, que culminó 1-1 tras el tiempo reglamentario y una intensa prórroga, reflejó un choque de realidades opuestas. Mientras Julio Enciso desató la locura guaraní con su anotación y Kai Havertz rescató el empate transitorio para los europeos, el trámite del partido desnudó a un deslucido conjunto alemán que volvió a carecer de ideas, consumando así su tercer fracaso mundialista consecutivo tras las penosas actuaciones en Rusia 2018 y Qatar 2022.
El destino del encuentro se definió desde los doce pasos, escenario donde emergió la monumental figura de Orlando Gill. El joven arquero paraguayo se vistió de héroe al atajar dos de los tres cobros fallados por el conjunto teutón.
A pesar de fallar dos penales, Paraguay logró sacar adelante esta serie, la misma que finalizó 4-3 a favor de la Albirroja, desatando la euforia total de la afición paraguaya que fue minoría en la ciudad de Boston.
Apelando a su tradicional e inquebrantable «garra guaraní», Paraguay se instaló en la instancia de los 16 mejores de la Copa del Mundo 2026, ronda donde esperará al vencedor de la atractiva llave europea entre las selecciones de Francia y Suecia.
