
En un partido cargado de drama y sufrimiento, la selección de Brasil logró una agónica clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 tras vencer por 2-1 a un aguerrido Japón.
La «verdeamarela» se vio sorprendida a los 29 minutos cuando Kaishu Sano adelantó a los asiáticos, encendiendo las alarmas en el banquillo sudamericano. A partir de ese momento, el planteamiento del encuentro cambió por completo: Japón renunció al ataque y apeló únicamente a defender su ventaja, replegando todas sus líneas y transformando su área en una auténtica muralla humana.
Ante el cerrojo defensivo nipón, Brasil tuvo que despojarse del «jogo bonito» y recurrir al amor propio, la garra y los centros constantes al área. La insistencia brasileña rindió frutos gracias a la jerarquía de sus figuras; el experimentado Casemiro anotó el gol del empate, devolviendo el alma al cuerpo a la torcida, mientras que Gabriel Martinelli desató la locura definitiva al firmar el 2-1 al minuto 90+4.
Con este trabajado triunfo y el boleto asegurado entre los 16 mejores del planeta, el ‘Scratch’ esperará en la siguiente instancia al vencedor del duelo entre las selecciones de Noruega y Costa de Marfil.
