
El balón comenzó a rodar en el Grupo H del Mundial 2026, pero la historia no se escribió con goles, sino con una resistencia heroica. España y Cabo Verde protagonizaron el primer empate sin goles (0-0) del torneo en un partido electrizante que rompió todos los pronósticos.
El seleccionado español, amplio favorito en la previa, asumió el protagonismo desde el pitazo inicial, intentando imponer su tradicional juego de posesión y velocidad; sin embargo, se topó de frente con una escuadra africana indomable que jamás se achicó ante el escenario internacional.
La clave del encuentro estuvo en el planteamiento táctico del conjunto caboverdiano, que plantó una auténtica «muralla defensiva» en su propia área. Con un orden impecable, coberturas solidarias y una actuación espectacular del arquero Vozinha, los africanos neutralizaron cada uno de los intentos de la delantera ibérica.
A pesar de los constantes ajustes ofensivos (incluido la entrada de Lamine Yamal) y la presión asfixiante de España en los minutos finales, la falta de contundencia de «La Roja» impidió que el marcador se moviera, dejando con sabor a poco al combinado europeo.
Para Cabo Verde, este no fue un empate cualquiera, sino un resultado con tintes de hazaña en lo que fue su primer partido oficial en una Copa del Mundo.
