
En un debut arrollador que ha capturado la atención de la NCAA, la basquetbolista ecuatoriana Blanca Quiñónez ha recibido críticas positivas en sus primeras presentaciones con la Universidad de Connecticut (UConn).
La joven de 18 años, oriunda de Ecuador y con experiencia profesional en la Serie A1 italiana, irrumpió en la Liga Femenina Universitaria de Estados Unidos con actuaciones estelares en sus primeros dos compromisos oficiales.
El miércoles pasado, ante Loyola Chicago, Quiñónez contribuyó con 5 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias y 3 robos en una victoria cómoda de las Huskies. Pero fue el domingo, en el XL Center de Hartford, donde brilló con luz propia: 18 puntos (7 de 11 en tiros de campo, 3 de 5 en triples), 4 rebotes, 1 asistencia y 1 bloqueo en solo 23 minutos, sellando un aplastante 100-68 sobre Ohio State.
Su eficiencia (56% en tiros de dos, 60% en triples y 100% en libres) y su impredecible estilo de juego han dejado boquiabiertos a entrenadores y aficionados.El entrenador legendario de UConn, Geno Auriemma, no escatimó elogios para su nueva joya sudamericana, comparándola con la icónica Svetlana Abrosimova por su «impredecibilidad única» y su capacidad para desequilibrar defensas con pases no look y tiros desde cualquier ángulo.
«Es una aventura verla jugar; tiene un techo altísimo, aunque aún lidera el mundo en pérdidas de balón», bromeó Auriemma, reconociendo que Quiñónez, la primera jugadora ecuatoriana en la historia de UConn, llega con madurez forjada en ligas europeas adultas, donde promedió 11 puntos por juego la temporada pasada. Su versatilidad como alera (con estatura para postear y tiro para estirar la cancha) la posiciona como un arma secreta en un equipo ya dominante, invicto con 4-0 y liderado por estrellas como Sarah Strong.
El impacto de Quiñónez no pasó desapercibido, pues este lunes, la Conferencia BIG EAST la nombró «Novata de la Semana», su primer galardón universitario, con promedios de 11.5 puntos, 2.5 rebotes, 2 asistencias y 2 robos en esos dos triunfos.
Este premio subraya el potencial de Quiñónez, quien ya es un faro de inspiración, en un país donde el baloncesto femenino está aún en desarrollo.
